Forma

Katerina

Un nombre se vuelve centro de ternura.

Dentro de mí nace un manantial,
Desde el día en que empecé a vivir,
Y a esa agua que nunca se detiene
La llamo tristeza al fluir.

Junto a ella crece una flor,
Y su nombre es felicidad,
La tierra, las piedras y la arena
Son deseos por sembrar.

Y el aire limpio que me rodea,
Y la brisa al caminar,
La llamo con cariño fantasía,
Porque me enseña a soñar.

Y allá arriba vive una nube,
A la que llamo ilusión,
Y también brilla un sol eterno,
Su nombre es amor.

Allí mi alma canta canciones,
Y mi razón escribe versos,
A veces regreso a ese lugar
Y dejo atrás el universo.

A veces me pierdo allí dentro,
Y que me busque quien quiera,
Porque en ese mundo pequeño
La vida es más verdadera.

A veces cae una lluvia triste,
Y después florece la alegría,
Campos enteros de deseos
Pintan de colores mis días.

Y es tan fácil perderse en ellos,
Pero difícil dejarse llevar,
Como un viajero sin destino
Que no deja de regresar.

A veces todo se sacude
Con un huracán de imaginación,
Y cuesta mantenerse firme
Sin caer en su tentación.

Pero incluso en la tormenta
Hay algo que me guía al pasar,
Porque los sueños y la esperanza
Siempre encuentran dónde estar.

Aquí gobiernan los sueños
Y el amor tiene el timón,
Así es el paisaje que guardo
Dentro de mi corazón.

Y aunque todo esté hecho de átomos,
De tiempo, memoria e ilusión,
En cada rincón de este mundo
Está escrito: Katerina es mi amor.