Fuera

Dinero

Cuando el dinero se vuelve medida de todo, la vida se convierte en un círculo pagado.

Medimos nuestro tiempo por lo que hay que cobrar,
Y luego ese salario compra tiempo para estar.
Cambiamos lo ganado por las fechas que soñamos,
Y otra vez con nuestras horas esas fechas las pagamos.

La libertad tiene tarifa, condición y dimensión,
Cada ruta lleva un precio, cada paso una inversión.
Ahorramos para el día que esperamos alcanzar,
Sin notar que ese mañana ya se acaba de marchar.

Y aunque el dinero parezca solo un medio de cambiar,
Una cifra convenida para cosas intercambiar,
Poco a poco mide el rumbo, condiciona la elección,
Y termina dando precio hasta a nuestra condición.

Suenan como las monedas al caer en la eternidad,
Fragmentos de nuestra vida que no vuelven nunca más.
El dinero no es pensamiento, pero sabe seducir;
Los pensamientos no son dinero, pero sobran para vivir.

Valoramos los recuerdos, los momentos de verdad,
Y sin medios muchas veces no los podemos alcanzar.
Pero quizá… no, no parece que sea solo necesidad:
Los billetes y monedas hoy nos roban libertad.

Conocemos cuánto cuesta una casa, un pan, un tren,
Un coche, una jornada, cada hora que se fue.
El precio es familiar, tiene números y voz,
Pero el valor no necesita que le demos medición.

¿Cuánto cuesta aquella tarde que jamás pudo existir?
¿Cuánto vale aquel amigo que quedó lejos de ti?
¿Cuánto damos por volver a lo que un día se perdió,
Si algún día conseguimos salir de este juego los dos?

Sumamos nuestras cuentas, multiplicamos lo que queda,
Guardando para el miedo que mañana nos sorprenda.
Pero la vida no se guarda dentro de una cuenta bancaria,
Ni aparecen nuestros días en ninguna cifra diaria.

Compramos nuestras cosas con las horas de vivir,
Pero ninguna de esas cosas guarda un día para ti.
Y me pregunto tantas veces, atrapado en esta red:
¿Somos dueños del dinero… o él decide quién ser?

Un cero tras el uno cambia toda la expresión,
Otro cero y de repente pesa más la posesión.
Pero quita de la fórmula la idea de poseer:
¿Qué quedará de tantos números cuando dejen de valer?

No es pobreza la libertad.
Ni el lujo garantiza el éxito.
El dinero no es el problema:
Es medirlo todo con él.

Cuando el medio se hace norma
Y el recurso, dirección,
Ya no buscamos el camino,
Aceleramos sin razón.

Calculamos cuándo y cuánto,
Qué podremos conseguir,
Y olvidamos que entre cifras
También se nos va el vivir.

Suenan como las monedas al caer en la eternidad,
Fragmentos de nuestra vida que no vuelven nunca más.
El dinero no es pensamiento, pero sabe seducir;
Los pensamientos no son dinero, pero sobran para vivir.

Valoramos los recuerdos, los momentos de verdad,
Y sin medios muchas veces no los podemos alcanzar.
Pero quizá… no, no parece que sea solo necesidad:
Los billetes y monedas hoy nos roban libertad.

Fuimos nosotros quienes dimos un precio al tiempo al pasar,
Para hacerlo divisible, para poderlo intercambiar.
Pero las cifras quedarán escritas bajo otro nombre,
Mientras el tiempo se habrá ido…
Sin despedirse de nosotros.