Despues

Ella

Una imagen sostiene toda la luz.

Un destello... nace la luz.
La necesidad... encuentra su cruz.
La pasión... buscando la paz.
Sin preguntas...
Sin mirar atrás.

Dolor... oscuridad.
Vacío... soledad.
Lágrimas... tempestad.
¿Valió la pena tanta verdad?

No tiene orillas.
No tiene final.
No existe un principio,
Ni un lugar.
Y todo aquello
Que no puedo explicar...
Es ella.

Los sentimientos
Son átomos de su ser.
Los caminos
Aprenden de su querer.
La alegría sencilla
Tiene el timbre de su voz.
Nuestros sueños
Siguen el pulso de su amor.

Cuando el mundo florece en colores,
Callamos, tomados de las manos.
Cuando la noche nos cubre despacio,
Callamos, latiendo abrazados.

No hace falta ser invencible,
Solo ser refugio bajo la lluvia.
El día despierta en sus ojos.
La noche respira su ternura.

No vemos sus límites,
Pero sabemos que están.
No escuchamos su nombre,
Y aun así nos hace caminar.

Escucho su voz...
Y la alegría viene hacia mí.
Sigo sus pasos...
Y mis sueños aprenden a vivir.

Escojo las palabras
Temiendo perder la verdad.
Si ella nunca termina,
Ningún ideal la podrá alcanzar.

Entonces ella somos nosotros,
Sin disfraces ni condición.
Lo que vive desnudo por dentro,
Sin cadenas ni control.

Eso que solo descubrimos
Cuando aprendemos a mirar.
Eso que solo comprendemos
Cuando sentimos sin hablar.

No necesita palabras...
Ni reclama explicación.
Vive en cada aliento...
Y también
En el silencio
Que nunca aprendió la voz.