Desplazamiento

Rostros de sistemas

Los rostros del poder cambian, pero las grietas del sistema revelan su esencia.

Construimos el orden,
continuando el patrón,
siguiendo adelante
con fija dirección.

No es fallo ni error,
es un nuevo surgir,
donde el sentido y la verdad
son difíciles de definir.

Como una célula al dividirse
sin conocer su final,
así nace el poder
como corriente invisible y vital.

No para oprimir,
sino para sostener,
pero la forma del control
empieza a endurecer.

Y donde la protección
debía conservar,
comienza lentamente
nuestra vida a moldear.

Y el derecho se convierte
en función de una estructura,
donde elegir es ilusión
dentro de su arquitectura.

Cambian los rostros
de quienes mandan aquí,
ejemplo evidente
de los límites al surgir.

Y así vemos cómo un rostro,
al querer más altura,
pierde el control por dentro
mientras avanza la ruptura.

Del miedo a perder,
del deseo de retener,
de la lógica del poder,
de querer más controlar.

Y cuanto más perfecto
parece el cálculo inicial,
más profunda es la mutación
que transforma el sistema al final.

Pero ahí está el sentido,
ni enemigo ni final,
sino una forma de mirar
las grietas que llevamos detrás.

Donde cada rama,
al desviarse un poco más,
nos revela la esencia
de aquello que hay detrás.

Y si esas bifurcaciones
nunca hubieran existido,
creeríamos en la forma
como verdad y destino.

Y son precisamente los fallos,
el comienzo y el desplazamiento,
porque nuestro camino
nunca fue una línea en movimiento.

Cambian los rostros
de quienes mandan aquí,
ejemplo evidente
de los límites al surgir.

Y así vemos cómo un rostro,
al querer más altura,
pierde el control por dentro
mientras avanza la ruptura.

Y en el sistema algunos
ven un cristal ideal,
pero tú observas dentro
cómo madura un fractal.

Ramificaciones,
mutaciones del orden,
el propio algoritmo
genera su transformación.

No para destruir,
sino para comprender,
qué debemos sostener
y qué debemos soltar también.

Y si percibes
una distorsión en él,
pregunta menos por el sistema
y más por tu papel.

Y entre rostros torcidos
y estructuras sin razón,
no escondas tu mirada
de los límites en tensión.

En el patrón distorsionado
de pasiones de poder,
no busques la falla,
busca el origen de tu ser.

Cambian los rostros
de quienes mandan aquí,
ejemplo evidente
de los límites al surgir.

Y así vemos cómo un rostro,
al querer más altura,
pierde el control por dentro
mientras avanza la ruptura.