Condiciones
Parte de sí mismo
No hay una medida universal; solo al aceptar al prójimo como parte de nosotros mismos y esforzarnos por dar más de lo que alguna vez tomamos, haremos del mundo un lugar mejor.
Veo inspiración detrás del sonido, Veo movimiento detrás del pensar. Veo conciencia detrás de las frases, Veo en los ojos las ganas de esperar. Veo el esfuerzo, también el dolor, Veo intentos, confesión. Veo respuestas, veo las dudas, Veo desprecio, también el amor. En este mundo hay sitio para todo, Pero hay algo que no logro encontrar: Una justicia que sirva de medida Para todos por igual. ¿Dónde está ese límite, esa frontera, Que nos enseñe a mirarnos por dentro? No desear, poseer ni exigir, Sino crear, compartir y enseñar. Si cada uno pudiera ver al otro No como hermano, sino parte de sí, Quizá bastaría una sola palabra Para que el mundo dejara de dividir. Veo la dicha flotando en mis nubes, Veo los sueños, fragmentos de nosotros. Veo del amor sus pedazos dispersos, Y en la memoria, retazos de remordimientos. Veo la luz en espejos en espasio, Veo el engaño en la calma de la oscuridad. Veo marionetas en manos de la bestia, Y en algunos rostros, la pérdida y el temor. Veo razones detrás de decisiones, Veo consecuencias tras cada convicción. Veo libertad nacida del miedo, Veo el orden reducido a destrucción. Veo certeza, también terquedad, Veo experiencia y brutalidad. Veo las leyes, también al juez, Veo dónde está el dinero… Y dónde estoy yo después. Si al dar algo tenemos menos, ¿Por qué por dentro crecemos al dar? Si perdonar no significa olvidar, ¿Por qué después resulta más fácil respirar? Si una victoria nos deja separados, ¿Podemos llamarla victoria de verdad? Y si todos los caminos llevan a algún lado, ¿Podemos llamarlos libertad? Si cada uno pudiera ver al otro No como hermano, sino parte de sí, Quizá bastaría una sola palabra Para que el mundo dejara de dividir. Veo la dicha flotando en mis nubes, Veo los sueños, fragmentos de nosotros. Veo del amor sus pedazos dispersos, Y en la memoria, retazos de remordimientos. Veo la luz en espejos vacíos, Veo el engaño en la calma de la oscuridad. Veo marionetas en manos de la bestia, Y en algunos rostros, la pérdida y el temor. Veo sistemas y normas severas, Veo intentos de dar forma a todo. Veo las rutas, los pasos del viajero, Veo una bandera alzada por el engaño. Veo los actos, también lo que cuestan, Veo recompensas y cuánto pesan. Veo cuidado, también el cálculo, Veo la caída… y veo el vuelo. No hay balanza que mida un motivo, Ni fórmula para pesar el arrepentimiento. Puedes tener razón destruyendo a otro, Puedes equivocarte y salvarlo del suelo. Y detrás del sonido yo veo elecciones, Detrás del pensamiento, caminos por seguir. Detrás del deseo que tenemos de sobrevivir, Veo algo capaz de salvar a otro de caer. No conozco una medida perfecta Que separe al que está bien del que está mal. Pero quizá baste con creer Que es mejor dar más de lo que un día vas a quitar. Veo la dicha flotando en mis nubes, Veo los sueños, fragmentos de nosotros. Veo del amor sus pedazos dispersos, Y en la memoria, retazos de remordimientos. Veo la luz en espejos vacíos, Veo el engaño en la calma de la oscuridad. Veo marionetas en manos de la bestia, Y en algunos rostros, la pérdida y el temor.